Las librerías centenarias son cada vez más escasas, sobre todo porque a lo largo de la historia no han tenido la protección de las bibliotecas y que, por desgracia, en las últimas décadas han sido arrinconadas por la crisis y la especulación inmobiliaria de las grandes ciudades. Pero unas cuantas grandes librerías han luchado contra viento y marea, siendo unos lugares excepcionales de visita obligada. Bertrand, Moravian, Korn & Berg o Morpurgo, son nombres legendarios.

Morpurgo, por ejemplo, no es de las más antiguas, pero sí que lleva abierta de manera ininterrumpida en el mismo lugar desde julio de 1850. Es toda una tradición en la ciudad de Split y supuso una revolución en cuanto a la compraventa de libros en todo el país. Por desgracia, se ha anunciado que cerrará en breve, con lo que se va a perder un lugar con una tradición impresionante.

La que puede ser la más antigua, todavía en funcionamiento, es la librería Bertrand, en Lisboa, que se abrió en 1732, en pleno centro de la ciudad. Las dudas sobre si es la más veterana vienen dadas por su destrucción en el terremoto de Lisboa, aunque pocos años después volviera a abrir. Hoy en día no corre peligro de desaparecer, siendo la base de la cadena de librerías más importante de Portugal e incluso cuenta con su propia imprenta.

Su gran rival es la librería Moravian, abierta en 1745 en Bethelem, Estados Unidos. Es la más antigua de su país, aunque no siempre se ha mantenido en el mismo sitio, ya que ha cambiado en varias ocasiones de ciudad. Lleva más de 100 años en el mismo edificio, que sus empleados afirman que está encantado por un fantasma que se aparece por las noches. No sabemos si para leer las novedades.

A estas dos grandes librerías les ha salido un competidor, la librería Korn & Berg en Alemania, que afirma haber sido fundada en 1531. De ser cierto, hay dudas sobre el dato, este establecimiento se convertiría en el más antiguo de Europa y del mundo. En la actualidad sigue con su actividad normal, además de figurar como atracción turística ineludible.

En España sigue en marcha la librería Hijos de Santiago Rodríguez, en Burgos, que, igual que Morpurgo, abrió sus puertas en 1850. 167 años más tarde, siguen abiertas y tras las estanterías se mantiene la misma familia que ha trabajado allí durante casi dos siglos, seis generaciones de libreros, nada menos.